El Gran Canal (Venecia, Italia)

Diario de viaje Finlandia en otoño 2010

Haciendo el Sami

Círculo Polar Ártico | Rovaniemi

Porque en la capital de Laponia se pueden hacer muchas cosas, unas u otras dependiendo de la época del año (y algunas tan curiosas como jugar al golf sobre hielo), menos comprar NADA en domingo :-)

Círculo Polar Ártico

Donde vive Santa Claus y donde muchos sueños se hacen realidad... hace 4 años vine con mi hermano y deseé volver; hoy he vuelto con mi novia y de nuevo deseé volver... ¿seremos 3 la próxima vez? Hmmm, hay que tener cuidado con lo que se desea :-)

En fin, centrándonos en cosas más reales y presentes, el día ha ido bastante bien desde del comienzo; despertarse a las 7:30 en un vagón de tren puede no sonar como el mejor de los planes, pero subir la cortinilla y verte en medio de bosques y lagos cruzando Laponia a toda velocidad... ahí ya cambia el panorama. Llegamos a Rovaniemi con puntualidad milimétrica (que tiene su mérito después de 12 horas de trayecto con trasbordo incluído), hacía bastante fresco y se notaba que había estado lloviendo por la noche (aunque de momento a nosotros no nos ha caído nada, y se agradece).

Pasamos por el hotel a primera hora, dejamos las cosas, nos dieron de desayunar, una duchita y hala, del avión al tren y del tren al autobús rumbo al mismísimo Círculo Polar Ártico.

Poco ha cambiado el sitio desde que lo conocí, alguna renovación, alguna tienda... es lo que es, a mí personalmente me gusta, me gusta la Navidad, me gusta Papá Nóel... y me gusta poder darme un paseo por el bosque que lo rodea, con mi jersey, subiendo y bajando colinas para apreciar desde lo "alto" cómo es realmente un país con el 75% de su superficie cubierta por bosque... y la respuesta es verde :-)

Además de cumplir con los tópicos dentro del poblado de Santa Claus: saltar una y otra vez la línea del Círculo Polar, saquear tiendas navideñas, fotografiarnos con el gigantesco Papá Nóel (que además de desearnos Feliz Navidad por adelantado ha llegado a preguntarnos si éramos del Real Madrid o del Atleti), el resto del tiempo lo hemos rellenado con un buen paseo por los interminables senderos para peatones, bicis y esquiadores (en invierno) que recorren los bosques de Laponia.

De camino hemos cruzado una de las reservas de renos que hay por la zona, aunque se nota que para ellos aún no hace especialmente "fresco", porque estaban más bien repanchingados pastando y disfrutando de la paz reinante, en cualquier caso no deja de ser curioso verlos ahí, tan cerca, en semilibertad y desde luego con aspecto mucho más vivo que en su triste parcela de hormigón y sequedad en el zoo.

De vuelta al poblado navideño hemos parado a comer en una tienda Sami, un sitio muy peculiar con capacidad para no más de 12 personas donde sólo se sirve salmón, agua, café y té; una chimenea en el centro, unas pocas mesas... y ese plato de salmón fresco cocinado al fuego que madre de Dios qué hambre me da sólo de acordarme... el sitio tenía muchísimo encanto, pero encima la comida estaba realmente buena... eso sí, lo que ganarían estos países con pan de verdad :-D

Rovaniemi

De vuelta a la ciudad, y sabiendo ya de la otra vez que no es un lugar para el turismo urbano, nos hemos dado un paseo a lo largo de buena parte del río que cruza la ciudad. El paseo es una maravilla, ojalá hubiéramos encontrado bicis de alquiler esta mañana, nos habríamos ahorrado el autobús (no ya por el dinero, que no es mucho) y habríamos disfrutado el doble de los carriles bici, de la temperatura ideal para no sudar, de las superficies cómodas de Finlandia... y, como digo, del paseo junto al río que no sabemos si termina en algún punto más allá de dónde hemos llegado o baja hasta Helsinki :-)

Para cenar ha habido un momento emotivo y una difícil decisión que tomar... la idea de volver al Golden Rax era tan emocionante... la primera comida caliente en muuucho tiempo de aquel maravilloso interraíl escandinavo de 2006, aquellas alitas, pizzas, lasañas que salían de la cocina a la misma velocidad que entraban en nuestros estómagos ante la atónita mirada de los allí presentes... pero al final se impusieron las ganas de probar cocina finlandesa, de viajar también con el sentido del gusto, y creo que dimos con un sitio genial: Fransmanni. Decía que era mitad francés mitad finlandés... desde luego los platos eran lapones a más no poder: salmón, reno, más salmón y más reno... en distintas formas, pero es lo que hay. La mitad francesa, para mi sorpresa, debía de ser la de tener pan, crujiente y hasta calentito... joder, viajar con algo de dinero es una maravilla (y que el Golden Rax me perdone, jeje).

Lamentablemente, aunque hoy era un día marcado en el calendario desde hacía mucho tiempo, no voy a poder rematar la crónica con el broche mágico de la Aurora Boreal... esta vez ganaron las nubes y tocará esperar hasta la próxima vez. En realidad mañana, si el cielo mejora, le daremos otra oportunidad algo más al sur, porque me ha llegado una alerta de SpaceWeather.com sobre una eyección de masa solar que llegaría a la Tierra entre el 5 y el 6 de septiembre, así que igual hay suerte. De todas formas esto es así, y por si acaso creo que me iré mentalizando de que esta vez me tocará volverme de vacío... la ventaja de esta vez es que en enero estoy de vuelta :-D

Y hasta aquí el resumen de hoy, un día largo, tranquilo, bien aprovechado... que si me pongo, pues le saco algún "pero"... pero como nos queda mucho por delante, mejor nos vamos a dormir.

Domingo, 05 de septiembre de 2010 a las 23:06

Álbum de fotos

Galería de imágenes de la crónica, las mejores fotos del día y los lugares visitados.


Galería de Diarios de Viaje 3.0 en Flickr todos los derechos reservados.

Comentarios de los usuarios

Añade tus comentarios a la página como usuario anónimo o utilizando tu cuenta de GMail, twitter o Yahoo! para iniciar sesión y participar en la comunidad virtual de la web.

No has iniciado ninguna sesión como usuario