Basílica de San Pedro (Roma, Italia)

Diario de viaje Fiordos Noruegos 2004

Ålesund y sus 418 escalones

Trondheim | Molde | Alesund

No os podéis hacer una idea de lo bien que he dormido esta noche... entre el sueño que uno va acumulando, lo bien que estaba el hotel y el "subidón boreal" de anoche :-)

Trondheim

Si ayer cruzábamos Noruega de sur a norte, hoy lo hemos hecho de este a oeste; además, alternando autobús para salir de Trondheim y los primeros barquitos para hacerlo más ameno :-)

Los barcos son una chulada, levantan la proa como si fuera una barrera de parking y, literalmente, se encajan con la carretera que llega hasta el puerto para que entren los coches y cruzar así hasta su destino (la verdad es que por la forma de la costa noruega puedes ahorrar mucho tiempo cruzando los fiordos en barco en lugar de bordearlos por carretera).

Molde

A comer hemos ido a la ciudad de Molde, donde el famoso pan... el de "molde", claro, jejeje. En un hotel chulísimo con forma de velero de cristal y con unas vistas increíbles desde la terraza del restaurante a toda la bahía de la ciudad, una suerte de clima y de cielo que hemos tenido, todo despejado para disfrutar de paisaje durante toda la jornada.

Alesund

Desde ahí, ya en barco, hemos seguido el recorrido y hemos llegado a la pequeña ciudad de Ålesund, que tiene 4 casitas, 5 calles, un canal y muchísimo encanto; de hecho, lo que más hay aquí son... escalones, 418 exactamente que suben por una colina hasta el increíble mirador de Fjellstua, desde donde se ve la ciudad extendiéndose a sus pies y el océano abierto salpicado por islotes que adornan el horizonte. Y ya digo que, por no haber, no había ni gente a las cinco de la tarde por la calle, con el día de lujo que ha hecho hoy encima.

Después de cenar la enésima variedad de salmón en lo que va de viaje hemos subido a ver el eterno atardecer noruego desde la azotea del hotel, que es el edificio más alto de la ciudad y tiene una postal envidiable desde la última planta. Y así llegó ya la hora conveniente de ir a dormir por lo que nos espera mañana, pero mi hermano y yo, en gran parte movidos por la emoción y el éxito del paseo de ayer, hemos decidido volver a subir los escalones de la subida a Fjellstua. Lamentablemente hoy no hemos repetido suerte, o sí, aunque distinta, porque a falta de nuevas auroras hoy hemos conseguido una interesante foto a medianoche con un precioso resplandor anaranjado del Sol que no quiere terminar de ponerse nunca durante el verano en este increíble país.

Miércoles, 18 de agosto de 2004 a las 00:58

Comentarios de los usuarios

Añade tus comentarios a la página como usuario anónimo o utilizando tu cuenta de GMail, twitter o Yahoo! para iniciar sesión y participar en la comunidad virtual de la web.

No has iniciado ninguna sesión como usuario