Acueducto romano (Segovia, España)

Diario de viaje Hotel de Hielo 2011

I(ce) Love You

Hotel de hielo | Abisko | Kiruna

Ahora sería buen momento para confesar que venía a este viaje con cierto miedo (además de la parte de siempre, la de las vuelos), cierto temor a que el recuerdo que me había dejado el viaje de 2007, un viaje perfecto del primer al último día, me hiciera pensar demasiadas veces en que "vaya, lo recordaba mejor". Afortunadamente, después de dejar atrás un Estocolmo helado más bonito que nunca, un trineo en medio del bosque blanco bajo la mágica luz invernal de Laponia, una Aurora Boreal... y ahora el reencuentro con el Hotel de Hielo, veo que Suecia y "decepcionar" no casan en la misma frase; los debutantes podrán volver satisfechos y yo, pues con el mismo problema-duda de siempre: ¿cuándo podré volver a repetir? :-)

Ice Hotel

A las 9:00, puntual al segundo, aún de noche cerrada en Kiruna, sale el autobús 501 rumbo al diminuto pueblo de Jukkasjärvi, a la orilla del río Torne del que cada año surge un nuevo hotel de hielo.

A las 9:30, de nuevo puntual al segundo, llegamos al hotel... ha cambiado, unos arcos por aquí, unas esculturas de nieve más abajo... pero ahí están las cabañas de madera, las calles blancas, el río helado... y el hotel, esa pared azul verdosa de hielo que da entrada a los pasillos y habitaciones de nieve, qué sensación, tan bonito descubrirlo por primera vez como volver a entrar, tan grande, tan impresionante, tan especial...

Poco a poco va amaneciendo, los primeros tonos rosas aparecen en el cielo y el juego de colores con la iluminación del hielo y la luz de las antorchas empieza a ser increíble... casi ni parezca que tengamos -28º... pero si nos descuidamos van a tener que ponerle más rayitas al termómetro por la parte de abajo :-)

Dentro del hotel la sensación es más agra... menos dolorosa. Subimos hasta los -6º y desaparece ese vientecillo que se ha levantado por la mañana y te cuela hasta los huesos todos y cada uno de los 28 grados negativos a través de cualquier poro al descubierto... comienza el concurso de suites y no conseguimos ponernos de acuerdo: la de las burbujas, la del coche, la de los osos, la de la esfera de hielo... dos de las suites han sido decoradas por españoles, o al menos sus nombres son 100% candidatos a serlo.

A mediodía llega el taxi de David, no parece que tenga demasiadas ganas de volverse, pero se le acaban los días de vacaciones y ahora seguramente se le hará largo hasta que pueda volver algún día... que lo hará :-)

La comida (buffé libre) en el restaurante del hotel está bastante bien: sopas, carne, pescado, ensaladas... además muy bien de precio (unos 16 euros al cambio por persona). Al acabar ya es noche cerrada de nuevo, otra luz, otra forma de ver el hotel... no hay gigas suficientes en el mundo para entretenerse aquí todo el día echando fotos...

La cena, de nuevo en el hotel, es otra historia; el restaurante se transforma en una oferta de alta cocina (y altos precios), más minimalista en cantidades... muy bueno todo, también hay que decirlo, y bastante curioso... por ejemplo el sushi de salmón servido sobre una placa de hielo (se nota de lo que les sobra por aquí...).

Abisko

Saliendo desde el mismo Ice Hotel, en una minifurgoneta, la excursión del día nos lleva hasta la oscuridad absoluta del Parque Nacional de Abisko en busca de más auroras, nieve, renos... lo que surja :-)

El tiempo no ha acompañado esta vez, el cielo cubierto y la nieve han descartado cualquier posibilidad de repetir el éxito de la noche anterior... la experiencia se ha limitado a ser llevados a 100 km/h por una carretera helada y desaparecida entre árboles en busca de algún claro... sin suerte; por el camino, adentrándonos en el Parque Nacional de Abisko, nos hemos cruzado con un par de alces: impresionante, gigante, tan grande que no tienes la sensación de que si chocáis el coche y él, fuera a ganar el coche :-)

La verdad es que ha sido una pena no poder sacar más provecho de la excursión, del entorno en total oscuridad, de las montañas que separan Suecia de Noruega como decorado... por otra parte, ver al conductor y guía (aficionado a la caza) "comunicarse" con uno de los alces imitando su sonido queda como una imagen impagable :-)

-5º C

Dormir en el Ice Hotel es una experiencia increíble, pero por mucho que sorprenda, es verdad, a pesar de que la habitación está a -5º (nada comparado con los -29º exteriores), no se pasa frío. Dormir embutido dentro del saco no es lo más cómodo del mundo, estás mullidito, se descansa... pero no te mueres en contra de lo que, así contado, se pudiera pensar.

Por la mañana, el personal del hotel reparte vasitos de zumo calentito por las habitaciones, no está especialmente delicioso pero ayuda a superar el momento de pánico cuando sacas la cara del saco y te topas con el sopapo de frescor matutino.

A pesar de la distancia los Reyes Magos no se han olvidado de nosotros... este año es especial, lo ha sido desde que ha empezado el 1 en un sitio tan maravilloso como Estocolmo y lo será ahora ya para siempre desde que los Reyes se han entrometido en territorio Santa Claus para dejarnos por aquí un anillo y su correspondiente "sí, quiero", todo a -5º C.

Jukkasjärvi

Con la tranquilidad de que todo había salido según lo planeado, y tras llenar el depósito con el desayuno del hotel (también buffé y también bastante completo y apetecible), un paseíto por las casitas y el entorno idílico de Jukkasjärvi alrededor del Ice Hotel para hacer tiempo hasta la última de las excursiones: las motos de nieve.

A pesar de haber anochecido ya en el momento de la excursión, la verdad es que ha sido una experiencia divertidísima y de lo más emocionante. La sensación de volar sobre un lago helado primero (ideal para coger confianza con la moto sabiendo que el árbol más cercano con el que chocarte lo tienes a 200 metros) y a través de un bosque después (lástima que ya fuera noche cerrada para disfrutar del entorno aún más), ha resultado ser algo increíble. Hemos podido turnarnos ambos para ir tanto de conductor como de paquete, y resulta realmente sencillo hacerse con los mandos y empezar a coger velocidad sobre la pista helada.

Kiruna

Al finalizar la excursión ha sido hora de volver a Kiruna, ahora estaremos en el Hotel Vinterpalatset, muy cómodo y agradeble, con aspecto de casita de muñecas por dentro, realmente acogedor (especialmente la parte de sauna y jacuzzi después de 36 horas seguidas nevando sin parar...). Además de nevar hemos entendido perfectamente el significado de la expresión "caer una helada"; aquí no hace frío, aquí cae el frío y además lo ves caer, literalmente, en forma de cristalitos que se quedan como brillantitos sobre las superficies ya nevadas.

Cenar ha sido toda una odisea, hoy es fiesta en Suecia y, si Kiruna ya es de por sí una ciudad fantasma al anochecer (algo que ocurre demasiado temprano), en un día como hoy lo ha sido más aún. Afortunadamente el propio hotel Scandic de antes de ayer tiene un restaurente abierto, bastante bueno además, así que hemos conseguido cenar... a las 18:15, pero lo hemos conseguido; eso sí, durante el paseo de búsqueda es quitarte el abrigo especial del Ice Hotel o de cualquiera de las excursiones, ponerte tu plumax de pobre mortal y, de repente, parecer que termómetro se desploma.

Ahora continúa nevando, por lo que no vamos a poder despedirnos como nos gustaría de estas latitudes... parece que nos quedaremos con la Aurora de antes de ayer (que no es poco), con eso y con otras muchas cosas que han llenado estos días y que nos dejarán grandes recuerdos por muuuuchos otros más.

Un último saludo desde Kiruna... hasta la próxima vez, por supuesto :-)

Jueves, 06 de enero de 2011 a las 23:14

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