Diario de viaje Hotel de Hielo 2011
Veni, vidi, vici
Kiruna
Y para qué esperar más, digo yo, si a las 8 horas de haber puesto el pie por primera vez en la estación de Kiruna, ya puedes irte a la cama satisfecho con tu título oficial de kirunés cum laude con matrícula de honor en teoría y prácticas.
Estocolmo - Kiruna
Por primera vez en lo que va de viaje, el número de horas de oscuridad ha ido bastante ligado al número de horas de descanso, ya que la oferta de ocio del tren da para poco, la oscuridad al otro lado de la ventanilla esconde el paisaje del que sí podíamos disfrutar, por ejemplo, en el último viaje a Finlandia y además lo que nos esperaba invitaba a coger fuerzas.
Lo más llamativo del viaje, al menos para mí, es el aspecto siniestro y fantasmagórico del paisaje invernal en medio de la nada, intermitentemente alumbrado por los chispazos del tren al rozar la catenaria, pequeños fogonazos de color verdoso que iluminan siniestramente, de una ráfaga, el bosque nevado que nos rodeaba.
Eclipse de Sol
Como propina adicional para todo lo que prometía el viaje no habría estado mal disfrutar de un eclipse parcial de Sol para empezar el día, y en realidad Suecia era un buen sitio para verlo... a no ser que a esas horas ya estuvieras merodeando el Círculo Polar Ártico, como era el caso, y la película entonces fuese más bien "Amanece, que no es poco". En esta época del año, en esta latitud, el Sol apenas asoma unos minutos sobre la línea del horizonte, aquí el eclipse es a lo grande, ni siquiera se ve el Sol :-) Así que nada, algo de claridad, unos arbolitos nevados por aquí, unos lagos helados por allá... vamos, que un par de fotos sí que han caído de buena mañana, pero de eclipse, ná de ná. Gracias igualmente a todos los que me habéis tenido al tanto con algún mensajito.
Kiruna
Ahora sí que ya podemos decir que eso de la humedad y la sensación térmica son cuentos chinos, aquí hemos estado todo el día entre -24º y -29º, eso es frío, ya está, frío, y no hace falta que pongas la otra mejilla cuando bajas del tren y te llevas el guantazo, porque de hecho te cae de golpe en toda la cara a la vez :-)
Nada más llegar, para no andar perdiendo tiempo con tomas de contacto light, directos a la excursión en trineo; la verdad es que ha sido un acierto hacerla con la luz del día, esa mezcla entre atardecer y amanecer todo en uno, se disfruta el doble del entorno e incluso de la sensación de velocidad. La excursión ha sido realmente alucinante, el paisaje, la sensación... ¡¡¡ incluso vimos una manada de renos cruzando por delante de nosotros !!! Aunque por mucha ropa especial que te facilitan los organizadores, acabas pasando frío... es que es inevitable, es que -29º es mucho frío e ir sentado recibiendo la "brisa" en la cara directamente termina destemplando a cualquiera. A medio camino, una paradita en una pequeña cabaña, estufa, café y bollos suecos (con canela, para variar), se recargan las pilas, se desentumecen los dedos y hala, de vuelta a esquivar ramitas que atacan directamente a la altura de los ojos :-) Sin duda una de las experiencias básicas en tu visita a Laponia, una auténtica maravilla.
La gente de la excursión ha sido realmente encantadora, tanto la chica que nos ha equipado para el frío como el propio guía no han dejado de contarnos curiosidades, consejos... sin duda daría para dedicarle un especial, y muy probablemente lo haré en este mismo blog a la vuelta.
Hotel Scandic Ferrum
El hotel está realmente bien, la experiencia con esta cadena de hoteles continúa siendo impecable y la relación calidad-precio supera a otras cadenas que hemos ido conociendo. Después de la excursión ya era un poco tarde para el horario sueco, así que hemos cogido provisiones en el supermercado y hemos echado una tarde tranquila y templadita recargando las pilas para más tarde.
Aurora Boreal
A las 19:00, como dicta el manual oficial kirunés, arranca el paseíto por los aledaños del hotel: "mira qué bloque de hielo", "cuánta cantidad más de nieve podrá aguantar ese tejado", "oh, qué escultura de hielo más chula", "qué iglesia tan rara"... al final, entre casitas de madera de colores, montañas de nieve apiladas a ambos lados de las calles blancas, acabas llegando a la última farola de Kiruna, con la montaña de Luossavaara de fondo y una carretera de nieve que se pierde en la nada. Es el lugar ideal para poner el trípode, abrocharse el abrigo hasta arriba y empezar a disfrutar de la función.
Entre 20:00 y 21:00 aparece (si hay suerte y el cielo está claro) el primer brazo de luz verdosa... a partir de ahí, y si hay más suerte aún, éste empezará a bailar, a romperse, a ascender, a ondear... el espectáculo es maravilloso, de repente te olvidas del frío (probablemente hasta que tengas que quitarte los guantes para cambiar la batería o hacer algún ajuste en la cámara)... es, simplemente, maravilloso, y creo que tardaría muchas noches seguidas en poder cansarme de esto... desde luego mañana no va a ser y, si el tiempo acompaña (lo que es estar despejado el cielo, con la temperatura ya contamos que va a ser horrible) volveremos a salir :-)
Una vez más, felices (muy felices) saludos desde Kiruna.
PD: Ah, bueno, y fríos también...
Álbum de fotos
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